Antonio Hidalgo (1954) Vélez-Málaga

La fantasía es propia de los niños, de los filósofos y de los artistas; si bien hay que reconocer que de unos más que de otros. Y es propia de los artistas de cualquier disciplina, de cualquier rama del arte; pero también hay que reconocer, igualmente, que de unos más que de otros. La fantasía es un distintivo de los creadores, de los inventores, de los seres singulares.

Tan cercana a los niños, tan pródiga en los genios, tan abundante en los humanos distintos, es remisa, sin embargo, a manifestarse en los ramplones reproductores de un arte caduco, sin inspiración y sin futuro. La fantasía es un regalo, un tesoro de minorías puras, un secreto a voces de aquellos que saben conservar la virginidad del arte, la creación como bandera estética interior y exterior, en el continente y en el contenido.

Antonio Hidalgo es un pintor con fantasía, que ama la fantasía y que la practica, que la adora, la cuida, la venera, y la potencia. Treinta exposiciones individuales, un centenar de colectivas, una docena de premios, su arte referenciado en veinticinco libros, etc….

Antonio Hidalgo no es un principiante, sino un pintor consagrado. Y sin embargo sigue ligado a la fantasía como su arma y su fe primera. Para unos, Antonio Hidalgo es el pintor de los monstruitos, el de los muñecos, el de las sorpresas…

Para otros es el virtuoso de los ambientes, de los colores, de la naturaleza soñada…

“Antonio Hidalgo es un escritor que pinta, que, con sus cuadros, cuenta cosas – como dice Mª Teresa Sánchez, directora del Museo de la Rioja – y no cosas cualesquiera, sino sus cosas, las de sus amores, las de sus sueños, la de sus gentes, sus pensamientos, sus verdades y sus esperanzas”.

MontoroJunio22017
Hace muchos años que Antonio Hidalgo no tiene necesidad de firmar sus cuadros. Cualquier experto, e, incluso, muchos amantes de la pintura, que no son expertos, reconocen de inmediato la obra de este artista singular capaz de crear ambientes mágicos plagados de recursos imperecederos, tales como la ternura, el humor, la vitalidad, … salpicados de una exuberante fantasía que se plasma a través de sorprendentes técnicas realistas.

Alguien que no conozca las claves de la pintura de Antonio Hidalgo no se creería que este pintor es capaz de representar, por ejemplo, a los personajes de “La fragua de Vulcano” friendo huevos, en medio del campo, en una hornilla de butano, con una sartén de tefal y en presencia de tres plátanos gigantes… Y es que, además, este artista inconfundible se lo pasa muy bien pintando.

Antonio Hidalgo Serralvo nace en Vélez-Málaga en la calle de “Los Pozos Dulces”, número 23, el 3 de febrero de 1954. A la edad de tres años emigra con sus padres al País Vasco del que retorna poco tiempo después. A los dieciséis entabla amistad con pintores jóvenes veleños como Pepe Bonilla, Gallardo Gaspar, Antonio Valdés y Jurado Lorca. En esta primera etapa conoce también a Francisco Hernández y Evaristo Guerra.

En el año de 1971 expone con Gallardo Gaspar su primera colectiva, con temas de calles y rincones típicos de la localidad. En noviembre de 1973 participa en los concursos de Educación y Descanso donde obtiene algunos premios logrando la Medalla de Plata en la exposición nacional que organizaba en Madrid este organismo. En el año 1975, en la Galería de Arte “Lacayí” de Málaga presenta una exposición en la que muestra ya el resumen de anteriores etapas y en la que ya se denota la necesidad que tiene de romper con casi todo lo anterior…

Expone colectivamente, entre otras muchas, en la Semana Cultural Andaluza (Vélez-Málaga 1976), Homenaje a Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1977), Excmo. Ayuntamiento de Málaga (Málaga, 1978), Semana de Cine en Alora (Alora, 1979)… En suma, ha participado en numerosísimos certámenes en Málaga, Barcelona, Madrid, Mataró, Córdoba, Guadalajara, Pollensa, Cartagena, Almería… obteniendo siempre un unánime éxito de crítica. Merece especial mención sus cíclicas exposiciones en Logroño, en el Museo de la Rioja, donde, desde 1988, y cada dos o tres años, lleva su muestra que siempre es extraordinariamente bien acogida, con muy buenos resultados artísticos, de crítica y de ventas.

Hay cuadros de Antonio Hidalgo repartidos por toda la geografía nacional y en diversas colecciones europeas. Rafael Alberti, por ejemplo, tenía uno de él, que guardaba como uno de sus tesoros…

Nota: (Del libro Notables de la Axarquía. Autor Francisco Montoro Fernández)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *