Antonio Jiménez González (1929) Canillas de Aceituno

El 21 de agosto de 1929, en el número 33 de la calle Egido del pueblo axárquico de Canillas de Aceituno, nació el niño Antonio Jiménez González, que, con el tiempo, triunfará como cantaor de flamenco con el nombre de “Antonio de Canillas”.

El hecho de que el primer apellido de su madre, Encarnación González Ruiz, coincidiera con el segundo de su padre, Antonio Jiménez González, ofrece la curiosidad de que padre e hijo tengan los mismos apellidos. Así pues, a partir del verano de 1929, en Canillas de Aceituno había dos varones con el mismo nombre y apellidos, aunque con 28 años de diferencia. Su padre era jornalero y su madre se dedicaba a las labores domésticas, siendo ambos, también, nacidos en Canillas.

Quedó Antonio huérfano de madre cuando solo contaba tres años, pero de ella heredó una hermosa voz y el amor al cante. Creció trabajando en la sierra como pastor y leñador, y entre los quebrados bancales, rodeado de leña y esparto, y, ante las atentas miradas de los animales que cuidaba, tanteaba su voz con múltiples tonadillas.
Cuando tenía dieciocho años se marchó voluntario al servicio militar, siendo destinado a Melilla. Allí fue donde surgió el nombre artístico del nuevo cantaor de flamenco “Antonio de Canillas”.

Se presentó por primera vez en Málaga, en el Imperial Cinema, de El Palo, y luego, muy pronto, en Vélez-Málaga, la capital de su comarca, la patria de Juan Breva, obteniendo un gran éxito en ambos casos. Comenzaron los primeros discos, “Nana de Reyes”, “Una nube pasajera”, “Llanto por Carmen Amaya”, “Sierra minera”, “Córdoba sangra”…
A partir de 1954 se oyó su cante en todas partes, gracias a la radio y a sus giras.

Durante nueve años seguidos obtuvo el primer premio del concurso de saetas de Málaga, obteniendo, así mismo, importantes premios en otros géneros, tales como el primer premio de verdiales (1966), primer premio de malagueñas, y el primer premio de cante de la minas en La Unión (Murcia), entre otros muchos.

Conoció a Antonio Molina, y a Manuel Vallejo, y fue acompañado a la guitarra, multitud de veces, por Manolo Sanlúcar, Pepe de la Vega, Melchor de Marchena… Los tangos del Piyayo, las soleares, las tarantas, las cantiñas, las seguiriyas, etc., etc., encontraron en Antonio de Canillas un colorido y una singularidad sorprendente. Ha cantado en Holanda, Francia, Inglaterra, Alemania, Filipinas, Austria, Suiza, Israel, Marruecos, Cuba….

De su extenso repertorio discográfico habría que destacar De Málaga y de Levante (Movieplay, 1972), Barquero, pásame el río (Zafiro), Lejos de tí (Belter, 1973), Bailes de Málaga y Fandangos de Alora (Columbia),…

La Maroma, a cuyas faldas se crió, le sigue atrayendo de modo irresistible. En el año de1981, Canillas de Aceituno le dedicó la I Noche Flamenca, y, diez años más tarde, en 1991, se le impuso una placa a su casa natal.

Está considerado como el más veterano de los cantaores malagueños, ya que lleva más de 40 años dedicado al cante flamenco. Domina con brillantez todos los cantes de Málaga en sus diferentes vertientes.

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