Cerebro y deporte

Hoy queremos hablaros del órgano del cuerpo humano más importante a la hora de realizar actividad física y el que más va a influir en la salud.

Habrá quien piense que estamos hablando del corazón, ya que es fundamental para generar la energía necesaria para movernos; habrá quien piense que son los músculos como generadores del movimiento; otros dirán los pulmones… ¡no! ¡hablamos del cerebro!

¿Quién toma las decisiones de movernos y cómo movernos?

Vamos a imaginarnos que nuestro cuerpo es un coche con su correspondiente piloto (el cerebro). El mundo del entrenamiento vive obsesionado en mejorar el propio coche: tener unas ruedas más fuertes, un motor más potente, unos materiales más resistentes…

Pero a menudo olvida entrenar al conductor del coche. Según importantes neurocientíficos, tenemos cerebro por una sola razón, producir movimientos complejos y adaptables, ya que es la única vía para actuar sobre el mundo que está a nuestro alrededor. Pero hay personas que generan movimientos eficientes y otras no, normalmente debido a un problema de control motor, sometiendo a ciertas estructuras a un uso y desgaste excesivo, mientras otras quedan “silenciadas”.

En cambio, cuando el movimiento es realizado de manera eficiente, todas las fuerzas internas están controladas y se reparten de manera adecuada entre aquellas estructuras que deben soportar el movimiento. Cuando hacemos ejercicio físico, nuestro objetivo principal debe ser crear adaptaciones en nuestro sistema nervioso que nos permitan movernos mejor; es nuestro objetivo diana.

Cuando tenemos un buen piloto que controle el coche, ya podemos dedicarnos a mejorar el coche sin miedo. Tanto al percibir nuestro entorno como al decidir un movimiento se producen una serie de conexiones cerebrales. Cuando un movimiento se repite muchas veces el cerebro forma un patrón de movimiento; si no es bueno, a largo plazo se producen sobrecargas musculares o lesiones articulares. Nuestro cerebro es capaz de eliminar patrones mal aprendidos y aprender buenos.

Las personas no son conscientes en la mayoría de los casos de su patrón de movimiento, y necesitan de profesionales que comprendan cómo aprendemos para cambiar un patrón de movimiento incorrecto. “El movimiento nunca miente”. Dinos cómo te mueves y te diré qué te duele.

Pero hay una cosa peor que no moverse bien, ¡no moverse!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *