De Triana al cielo

En 1975 se edita el debut del grupo sevillano Triana titulado ‘El patio’. Un disco mítico, álbum de cabecera para generaciones venideras de amantes del rock andaluz, que brillaría junto a ‘Hijos del agobio’, segundo trabajo, editado en 1977. Estos dos primeros LP contienen las canciones más exitosas de la formación. ‘Abre la puerta’, ‘Sé de un lugar’, ‘En el lago’, ‘Sr. Troncoso’, ‘Rumor’, y ‘Sentimiento de amor’, que catapultaron a Triana hacia el reconocimiento nacional. Las giras eran amplias y muchos nos dimos cuenta de que estábamos en un novedoso camino musical, descubriendo la nueva música española con identidad propia, dejándonos de tópicos, dejando que esa música creciera y con la maravillosa voz de Jesús de la Rosa, teclista y compositor principal del grupo. En 1978, las cosas empiezan a funcionar y un año después sale ‘Sombra y luz’, con el que alcanzan un mayor reconocimiento y las radios nacionales empiezan a pinchar las canciones del trío. ‘Quiero contarte’ o ‘Una historia’, son temas que contaban con un gran peso lírico y virtuosismo instrumental. Madrid y Barcelona ya no eran las únicas fuentes musicales de una España en transición. Llegan los discos de oro y platino, se suceden las múltiples apariciones en televisión y centenares de shows. ‘Un encuentro’ sería su disco de 1980. Enfocado hacia un público más amplio, el nuevo sonido del cuarto LP se zambullía en el pop, quizá más tranquilo. De hecho ‘Tu frialdad’, ha sido gracias a la radio, uno de los himnos más manidos de Triana, tanto que este servidor todavía la toca en directo en muchas ocasiones. A partir de ahí ya no sonaban a los primeros Triana, aunque se encontraban en la cresta de la ola, convirtiéndose en un producto que vendía de manera masiva y, como tal, debían acercarse a todos los públicos. Muchos tenemos un recuerdo imborrable en la mente de Triana y de Jesús de la Rosa, unas sensaciones únicas, con ese halo de misterio y magia que llevaban. Perdimos la poesía y la singularidad de este gran grupo, pero nunca perderemos su música, a pesar de copias y plagios posteriores. Eran grandes y a su recuerdo y el de esa época, que parece que no volverá, dedicamos estas líneas.

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