Entrenamiento eficiente

¿Cómo lograr nuestro objetivo en el menor tiempo?

El parámetro clave es la especificidad, y la pregunta básica que hay que hacerle a una persona es qué quiere hacer. Si el objetivo es más general y no está asociado a un gesto concreto, por ejemplo pérdida de peso, probablemente los movimientos elegidos para entrenar no sean el parámetro clave.

¿Pero qué pasa si el objetivo se relaciona con un gesto concreto?

Levantar a su hijo sin que duela la espalda, nadar rápido, pasear sin dolores de rodillas… Si el entrenamiento no te lleva a ese objetivo no habrá servido para nada, o si tarda más, habremos perdido tiempo. Básicamente, el cuerpo se adapta a lo que hace (especificidad del entrenamiento). Si la mayoría de objetivos que nos podemos plantear implican movimientos globales, de pie y con peso libre, ¿por qué vemos con tanta frecuencia, principalmente en los gimnasios, personas que hacen la mayoría de los ejercicios de su entrenamiento sentados, moviendo sólo una articulación y realizando movimientos repetitivos? Para saber cómo debemos entrenar tenemos que comprobar si nuestro movimiento objetivo es unilateral o bilateral, cuál es su velocidad de ejecución óptima, qué rango de movimiento, qué implicaciones coordinativas, qué materiales usa… y así nuestros ejercicios deberán tener el máximo de esos componentes. Se puede variar, pero no todo y que el resultado sea un movimiento que no tiene nada que ver con nuestro objetivo.

Si por ejemplo quieres subir escaleras sin dolor, tendremos que desarrollar la fuerza mediante ejercicios que impliquen subir el peso del cuerpo a una pierna con extensiones de tobillo, rodilla y cadera de diferentes formas. Nuestro sistema, además de fortalecerse para ese movimiento específico, seleccionará las mejores opciones para hacerlo de forma eficiente.

Somos lo que nos movemos y somos movimiento.

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