Jaime Pimentel (1933) Vélez-Málaga

Este axárquico, afincado en Almayate, que ha alcanzado las máximas cotas en el difícil mundo de la escultura andaluza, nació en Málaga en el verano de 1933. Tiene ahora, por tanto, los setenta cumplidos y, a no dudar, se encuentra en la etapa de la vida de un artista con mayor potencialidad creativa, con la madurez perfecta para la fertilidad artística, y en una posición inmejorable de reconocimiento general.

MontoroAbril2017 2
Picasso decía aquello de que “la inspiración existe; pero tiene que encontrarte trabajando”. Así es de entender que Pimentel, trabajador nato e incansable, estudioso, insistente, corredor de fondo y de alma inquieta, sea uno de los escultores más inspirados de este país.

Sus hijos de bronce, sus obras corpóreas, ya sean caballos, cenacheros, ángeles, mujeres, pescadores tirando del copo…endulzan el caminar de los de esta tierra del sur, y se convierten en los mediadores de lo inexpresable permitiendo a este artista comunicar sus peculiares visiones de la realidad que, a veces, resultan más reales que la realidad misma.

MontoroAbril2017 3
Sus maestros noruegos Anne Grindalen y Arnstein Arneberg se sentirían hoy tremendamente orgullosos de haber ayudado, como lo hacen los arcos a las flechas, al lanzamiento hacia el infinito creativo de este veleño singular. Desde la exposición madrileña en “Amigos del Arte” (1961), al Homenaje a la mujer, del año pasado en la rotonda veleña, Jaime Pimentel ha recorrido mucho camino. Primero fueron el Cenachero, el Biznaguero, la Chiquita al Sol, el Borriquito…, luego vendrían las Gaviotas del Retiro, Ícaro, el Ángel Atlético, los Cuatro Jinetes…, para seguir más tarde, cerca de la década de los años ochenta con el Génesis, Ola… Sería necesario todo el espacio de este libro para contar las múltiples obras de Pimentel. Y además pinta, y hace sus pinitos en la música, y… es que, como dijera el viejo filósofo, “nada de la humano debe resultarnos ajeno”.

Pimentel es un artista que ha gozado siempre del beneplácito de los expertos. Raúl Chavarri, Santiago Castelo, Rosa Martínez de Lahidalga, José Prados, etc., etc., dijeron de él y de sus obras cosas bellísimas.

En la actualidad existen esculturas de Pimentel en Oslo, Mobile, Munich, Santander, Madrid, Castellón, Plasencia, etc., etc. Y por Málaga, ¿cómo se podría reconocer a la capital de la Costa del Sol sin su Cenachero, o a Vélez-Málaga sin su Juan Breva, ni a Benalmádena sin su Niña de la Concha…

Pimentel ha logrado descubrir el alma del bronce, el alma del hombre y el alma de Málaga, y se ha esforzado tratando de comunicar con su lenguaje creativo las esencias de lo que somos, de lo que soñamos ser, de lo que quisimos alcanzar. Porque para Jaime Pimentel no hay fronteras en los tiempos, en los espacios, en las razas, en la luz ni en el mundo diverso que nos ha tocado vivir.

Porque para él lo importante es vivir, y vivir es crear, y crear es soñar y esperar, buscar y defender un mundo mejor y mejorado, una sociedad más culta y en crecimiento, una civilización más densa y más fluida a la vez, más transparente y más sólido-rígida a la vez, más templada y tentadora a la vez, más valiente y honesta a la vez.

Si el arte es la firma de la civilización, Jaime Pimentel es un inagotable vivero de autógrafos para entender nuestro tiempo y el del siglo XX. Desde el Pensador de Rodín hasta el último engendro que aún se halla en el estudio de Almayate de Pimentel, la firma escultórica de la civilización del presente tiene claves que merecen ser interpretadas.

Es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, y, Vélez-Málaga y toda la Axarquía, tienen una deuda impagable con este artista universal. Ojalá ahora que está en su cenit creador, Jaime Pimentel recoja el fruto del reconocimiento oficial al nivel que merece, y los nombres de las calles que no llegan, los homenajes que se van aplazando, y los olvidos que desdibujan los tiempos que corren, no dejen para mañana, lo que a nivel popular ha sido ya firmado, afirmado y corroborado.

Fue galardonado con el Escudo de Oro de la Ciudad de Vélez-Málaga 2007 y nombrado Hijo Adoptivo del Rincón de la Victoria, en 2009.

Nota: (Del libro Notables de la Axarquía. Autor Francisco Montoro Fernández)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *