La anorexia

La sociedad en la que vivimos prima la imagen por encima de cualquier otro valor personal

Ello está haciendo que la anorexia, en distintos grados, se convierta ya casi en una epidemia entre los adolescentes, y aunque incide más en las chicas, ya se están dando casos muchos casos entre los chicos. Los jóvenes viven pensando que sin esa imagen no son válidos en su entorno, lo cual hace que tengan una baja autoestima de sí mismos.

La anorexia es un trastorno alimenticio que implica limitar la cantidad de alimento que se come. Ocasiona inanición, una incapacidad de permanecer en el peso ideal mínimo normal para la edad y la estatura. Hay un miedo enorme a aumentar de peso y esto lleva implícito una autoagresión importante. Se produce una distorsión mental por la que la persona no se ve como es en realidad; por muy delgada que esté siempre se ve gorda. Tanto la anorexia como la bulimia expresan una negación de la propia vida, su forma extrema de odio hacia sí mismo.

A nivel emocional, el anoréxico, vive un conflicto interno más o menos consciente (dependiendo del caso) y siente un profundo rechazo hacia su madre, rechazando el alimento que es el símbolo, a su vez, de nuestra madre Tierra. Al rechazar a su madre, que es el modelo del principio femenino, esta persona rechaza su parte femenina. La mujer anoréxica tiene una gran necesidad de volver a aprender a vivir, de darse el derecho de ser mujer, en lugar de evadirse. De hecho, la persona anoréxica se va fácilmente a un mundo imaginario, ya que preferiría vivir en él en lugar de experimentar la vida. Ya no le gusta comer porque ha cerrado la puerta a su deseo de vivir y actuar.

Si padeces anorexia debes cambiar cuanto antes la percepción que tienes de tu madre. Para ello, te aconsejo que intentes conocerla por medio de amistades y familiares, quitándole el papel de madre, intentado averiguar cómo es ella en otros papeles y cuál ha sido su historia; puede que así entiendas muchos de sus comportamientos. Ella lo ha hecho siempre lo mejor que ha podido, y tiene derecho a tener sus miedos y limitaciones como cualquier ser humano. Es posible que te haya decepcionado en un momento dado, cuando eras pequeña, pero lo que te hace sufrir es tu percepción de los acontecimientos en aquel momento, no los acontecimientos en sí mismos.

Victimizarte no te va ayudar a solucionar el problema, más bien lo va a agravar, añadiendo rabia a la situación, lo que va a aumentar el sentimiento de autodestrucción. Y como siempre os digo, la solución es la misma: el amor. Esto es lo que disuelve todos los problemas. Todos en nuestro interior albergamos la necesidad de ser aceptados, incondicionalmente, con nuestras luces y con nuestras sombras, porque eso es amor.

Puedes cambiar la interpretación de esas situaciones dolorosas para ti si aceptas a tu madre y su manera de nutrirte afectivamente, sin exigencias e intentando dar tú lo que ella no sabe dar, y así de paso aprendéis las dos. Y además, así también aprenderás a aceptar a la mujer que hay en ti y recuperarás el gusto por la vida, y por lo tanto, por los alimentos.

Aprenderás a amarte.

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