La resistencia y tu salud

Todos los que trabajamos con el cuerpo y, en definitiva, todos nosotros, sabemos que cuando nos sentimos bien (y con ello me refiero a tener un estado emocional estable, alegre, tranquilo y sereno, calmado…) físicamente también solemos estar bien.

Como me dicen algunas personas mayores con las que trabajo ‘no me duele ná’. Sin embargo, cuando mantenemos estados emocionales de preocupación, ansiedad, depresión o irritabilidad, al final acabamos enfermando. De hecho, la Organización Mundial de la Salud, ya nos dice que, según los últimos estudios, más del 80% de las enfermedades tienen un origen psicosomático.

Los mismos médicos de familia son los más habituados a recomendar a sus pacientes hábitos de vida saludables que les permitan sentirse mejor, y son los primeros que te dicen que mantener una actitud positiva ante la vida y cuidarse haciendo alguna actividad física va a hacer que se mantenga una buena salud. Luego, una vez enfermo, ellos te podrán recomendar algún medicamento como los antibióticos que te ayuden a quitar la infección, si es el caso, o bien alguno que te ayude a quitar el dolor y los síntomas, así como recomendarte algún tipo de intervención quirúrgica.

Sin embargo, conozco a muchos de ellos que son conscientes de que en un gran número de casos es el cuerpo el que se cura solo. Un día consulté a un amigo médico sobre un resfriado que necesitaba quitarme rápido de encima porque tenía que trabajar. Al preguntarle que cuánto solían durar los resfriados me contestó que una semana, y al decirle que si me tomaba algún medicamento, él me contestó, pues siete días.

Además, en casos más complejos, como pueden ser enfermedades autoinmunes, cáncer y otras patologías, cuando preguntas a los especialistas por el pronóstico de la enfermedad y efecto de los posibles tratamientos con fármacos te van a contestar que depende de cada enfermo y de su actitud. Desde el punto de vista emocional, la enfermedad aparece cuando persisten en nosotros estados emocionales alterados.

Por ejemplo, después de periodos muy largos de estrés o bien de duelos reprimidos o extendidos en el tiempo, nuestro sistema inmunitario se debilita y el cuerpo acaba somatizando. Pues aunque todo esto que acabo de exponer es algo que todos podemos entender y compartir, lo cierto es que, sin ser conscientes porque es lo que se nos ha enseñado, tenemos la costumbre de mantener en el tiempo unas actitudes que no nos vienen bien. Todo por una única razón que es la de resistirnos a cambiar nuestros hábitos y nuestra manera de vivir las cosas.

Como solemos decir desde el Instituto de Emoconciencia, preferimos tener razón a ser felices y sanos. La resistencia es la causa del sufrimiento humano, y según un dicho budista ‘el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional’. Aprender a ser felices, a aceptar las circunstancias y las emociones que nos provocan así como aprender a ‘dejarlas ir’ y superarlas e interpretarlas como procesos de aprendizaje (inteligencia emocional), debería ser una asignatura impartida en los colegios. Se trata de medicina preventiva.

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