El origen de los fenicios (3ª parte)

Los fenicios pertenecían étnicamente al tronco semita, cuyos orígenes se remontan al III milenio a. C. Surgieron en zonas interiores del Próximo Oriente.

Cuando se instalaron en las costas del Líbano fundaron sus ciudades en el mismo litoral, sobre pequeños promontorios en tierra firme, dominando una bahía o en islas cercanas. No se puede delimitar con total certeza el territorio que ocupaban los fenicios debido a la falta de información adecuada, especialmente arqueológica.

Pero se puede afirmar que controlaban una estrecha franja de tierra del Mediterráneo entre Siria y Palestina que no debió superar la zona oriental de los cursos de los ríos Oronte y Jordán. Otra opción de la ubicación originaria de este curioso pueblo, en todo caso, sería la cadena montañosa del Anti-Líbano.

A la hora de terminar sus límites septentrionales y meridionales es donde encontramos mayores dificultades, pero estos límites podrían quedar definidos al sur por la ciudad de Akka y al norte por la Isla de Aravad. Este territorio al que se vinculan, constituye una región agrícola favorecida por la fértil llanura de la Bekaa, y que permitía la obtención de buenos cultivos de frutas y legumbres, así como abundantes pastos para la cría de ganado.

En la región de Canaán se practicaba una agricultura intensiva diversificada, basada en la triada del cereal, la vid y el olivo, completada con legumbres y frutales. En muchos casos emplearon la irrigación, gracias a la construcción de pozos, canales, albercas y acueductos, así como la utilización de la fertilización por medio del empleo del estiércol de los animales de cría.

La producción vitícola fue muy destacada tanto por su cantidad como por la calidad de sus caldos, que fueron muy apreciados por todos los pueblos con los que comerciaban.

Así pues, el territorio fenicio era bastante apto para la agricultura. Pero las reducidas dimensiones de las extensiones para tierras de labor unido al aumento poblacional, propició que en determinados momentos su producción agrícola fuera deficitaria e insuficiente para cubrir las necesidades de la población. Esta situación se tuvo que corregir con la adquisición de productos agrícolas por parte de Tiro a los israelitas, como refleja el famoso tratado entre Hiram y Salomón, así como la compra de tierras a estos mismos vecinos.

El mar, como ya hemos visto anteriormente, era otra de las fuentes de recursos de donde se obtenían importantes productos y grandes beneficios. Entre ellos destaca la industria de la salazón de pescado, el garum romano y la industria de la púrpura, que ya hemos tratado en anteriores artículos.

Por todo ello, ante el gran aumento de población para un territorio tan escaso y la gran habilidad para obtener recursos de la agricultura y la pesca, los fenicios decidieron abrirse a colonizar otras regiones.

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